En el siguiente enlace se podrá ver resuelta la consigna de la clase n° 6. En dicha consigna se debían rescatar términos de dicha clase y de la bibliografía aportada en el seminario y realizar definiciones que ensamblaron dichas palabras con el vocablo evaluación.
http://docs.google.com/Doc?docid=0ATrwvlsHvYPRZDRuNHdzNV83ZzM0Z2NkeG4&hl=es
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martes, 27 de octubre de 2009
lunes, 19 de octubre de 2009
EVEA algunas reflexiones
De la lectura del texto “Didáctica universitaria en Entornos Virtuales de Enseñanza-Aprendizaje” de Pérez, Borges Sáiz y Forés i Miravalles editado pro Nancea, S.A en el 2006 en España, en especial el capítulo 6 que nos habla sobre la evaluación del aprendizajes en los denominados entornos virtuales haciendo especial hincapié en la evaluación como un proceso que es continuo y no al final de un tema o de una cursada.
Concuerdo desde la experiencia personal con los tres puntos que plantean los autores en el proceso evaluativo: “inicialmente de manera que tengamos una idea fiable del nivel inicial de conocimientos y destrezas de los estudiantes”, justamente aquellos que somos profesores del nivel secundario a principio del curso evaluamos lo que denominamos vulgarmente como prueba de diagnóstico que nos es ni más ni menos que evaluar aquellos conocimientos y aquellas destrezas que el alumno tiene sobre la materia en cuestión y sobre otros aprendizajes en general –por ejemplo puede evaluar si sabe una definición que tiene relación directa con mi materia, pero además puedo evaluar si sabe leer, subrayar, extractar ideas esenciales, relacionar frase o palabras, siendo esto último ligado no sólo a mi materia sino a todas.
En el nivel universitario no le he visto que los profesores se detuvieran en este nivel de evaluación inicial, pues muchos dan por sentado ciertas destrezas o aprendizajes que en verdad no fueron fijados u obtenidos por el alumno/a.
La segunda la que denominan los autores “evaluación formativa que es durante la acción del docente y por intervalos establecidos en lo que se llama fase de diseño”, dicha manera es más común que todos la llevemos a cabo, pero siempre como finalización de un tema, no mientras se va dando el mismo, quizás sea este un punto a tener en cuenta, pues de esta manera serviría como ajuste en los contenidos dados y en la metodología de los aprendizajes expuestos.
Y por último ellos hablan de lo que conocemos “como evaluación sumativa y evalución acreditativa, que se da al finalizar la acción docente”.
De darse las anteriores esta quizás ni sea necesaria, se podría hasta obviar. Recuerdo cuando tuve que dar mi última materia de la licenciatura, estábamos todos en grupo, cada compañero exponía, ya habíamos aprobado el trabajo por escrito y los nervios lógicos ya que con esa materia obtenía el título, por supuesto el profesor me dejo para lo último y al tocarme el turno me dijo: seguramente todos los aprendizajes los ha obtenido en estos cuatro años de cursada y puedo ver en el escrito la síntesis de los aprendizajes obtenidos, y bueno… me felicitó por la licenciatura.
También es bueno preguntarnos con los autores que decimos cuando hablamos de evaluación; ellos proponen que la evaluación sea: “explícita y clara, válida, consistente, flexible, coherente, constructiva, propia y formativa”.
El poner en práctica diferentes estrategias evaluativos romperá con los mitos que se hacen presentes en EVEA ya que la ausencia física del alumno no genera ningún problema para que los tres pasos explicados al comienzo de este escrito se puedan dar sin ningún problema.
Podemos apreciar en el resto del capítulo 6 las propuestas que nos dan los autores para poder llevar adelante el proceso evaluativo continuo en el EVEA y además leer testimonios de docentes y alumnos sobre el tema en cuestión.
Para más, leer el capítulo y sí se puede el libro mejor.
Sergio Dalbessio.
Letra en negrita: texto de los autores.
Concuerdo desde la experiencia personal con los tres puntos que plantean los autores en el proceso evaluativo: “inicialmente de manera que tengamos una idea fiable del nivel inicial de conocimientos y destrezas de los estudiantes”, justamente aquellos que somos profesores del nivel secundario a principio del curso evaluamos lo que denominamos vulgarmente como prueba de diagnóstico que nos es ni más ni menos que evaluar aquellos conocimientos y aquellas destrezas que el alumno tiene sobre la materia en cuestión y sobre otros aprendizajes en general –por ejemplo puede evaluar si sabe una definición que tiene relación directa con mi materia, pero además puedo evaluar si sabe leer, subrayar, extractar ideas esenciales, relacionar frase o palabras, siendo esto último ligado no sólo a mi materia sino a todas.
En el nivel universitario no le he visto que los profesores se detuvieran en este nivel de evaluación inicial, pues muchos dan por sentado ciertas destrezas o aprendizajes que en verdad no fueron fijados u obtenidos por el alumno/a.
La segunda la que denominan los autores “evaluación formativa que es durante la acción del docente y por intervalos establecidos en lo que se llama fase de diseño”, dicha manera es más común que todos la llevemos a cabo, pero siempre como finalización de un tema, no mientras se va dando el mismo, quizás sea este un punto a tener en cuenta, pues de esta manera serviría como ajuste en los contenidos dados y en la metodología de los aprendizajes expuestos.
Y por último ellos hablan de lo que conocemos “como evaluación sumativa y evalución acreditativa, que se da al finalizar la acción docente”.
De darse las anteriores esta quizás ni sea necesaria, se podría hasta obviar. Recuerdo cuando tuve que dar mi última materia de la licenciatura, estábamos todos en grupo, cada compañero exponía, ya habíamos aprobado el trabajo por escrito y los nervios lógicos ya que con esa materia obtenía el título, por supuesto el profesor me dejo para lo último y al tocarme el turno me dijo: seguramente todos los aprendizajes los ha obtenido en estos cuatro años de cursada y puedo ver en el escrito la síntesis de los aprendizajes obtenidos, y bueno… me felicitó por la licenciatura.
También es bueno preguntarnos con los autores que decimos cuando hablamos de evaluación; ellos proponen que la evaluación sea: “explícita y clara, válida, consistente, flexible, coherente, constructiva, propia y formativa”.
El poner en práctica diferentes estrategias evaluativos romperá con los mitos que se hacen presentes en EVEA ya que la ausencia física del alumno no genera ningún problema para que los tres pasos explicados al comienzo de este escrito se puedan dar sin ningún problema.
Podemos apreciar en el resto del capítulo 6 las propuestas que nos dan los autores para poder llevar adelante el proceso evaluativo continuo en el EVEA y además leer testimonios de docentes y alumnos sobre el tema en cuestión.
Para más, leer el capítulo y sí se puede el libro mejor.
Sergio Dalbessio.
Letra en negrita: texto de los autores.
jueves, 8 de octubre de 2009
Evaluación Educativa, reflexiones -II parte -
Reflexiones a partir de:
Al final de texto dado en la bibliografía el profesor Guerra nos sugiere una lista de diez ideas que nos permitan generar una reflexión sobre los procesos evaluativos que se llevan a cabo en el aula.
Buscaré realizar un ejercicio reflexivo a partir de cada una de ellas desde la experiencia personal y lo que se podría generar a partir de las mismas.
(texto en negrita son del libro de referencia), lo que le sigue a cada uno de ellas son reflexiones personales libres desde lo experiencial, apostando a que el debate se pueda realizar entre los docentes, los cuales le generamos poco o nada de tiempo a esta pieza del proceso de enseñanza-aprendizaje que es la evaluación.
1. Elaborar informes cualitativos sobre la evaluación de los alumnos. Realizar informes escritos, a ser posible compartidos, en los que se explique el tipo de aprendizaje que ha realizado el alumno, las dificultades que ha encontrado, los avances que ha realizado, el modo de aprender de forma significativa y relevante, etc.
Comparto el punto en cuestión ya que nos permitiría hacer un seguimiento pormenorizado y personal de cada uno de nuestros alumnos y en especial poder detectar los avances, lo significativo y además que dificultades se encuentra en dicho proceso.
Pero quizás deberíamos tener en cuenta desde la práctica efectivo que si uno es profesor denominado taxi (en forma vulgar) o bien aunque se encuentre en un solo instituto se haría imposible por la cantidad de alumnos. Mi experiencia es que tengo casi 450 alumnos, algo que me imposibilita llevar una ficha de cada uno en cuanto al seguimiento de la enseñanza y de los aprendizajes.
Si lo puede hacer un profesor-tutor pues tiene horas de clases y horas de seguimiento, dialogo con padres y alumnos, pero pocos colegios tienen estos proyectos.
2. Diferenciar la calificación de la parte crítica del proceso. Uno de los modos de acercarse a la evaluación como un proceso que permita el aprendizaje es realizar experiencias en que se diferencie claramente la calificación pura de la valoración del proceso de aprendizaje de los alumnos.
Un punto importante a tener en cuenta la de diferenciar la calificación de lo que se llama proceso de evaluación, aunque el alumno espera solamente la calificación, si la misma es positiva –muy pocos vuelven a pedir explicaciones- listo, si la misma no satisface o sea negativa si vuelve a pedir explicaciones con el solo efecto de sumar a la nota puntaje, no como parte del proceso del aprendizaje. Nuevamente aquí se plantea aquí el tema de la cantidad de alumnos que tenemos como docentes.
3. Realizar informes sobre la forma de leer el boletín de notas. Escribir un documento en el que los profesores expongan a los padres el modo adecuado de entender el boletín de notas y la forma adecuada de actuar en conformidad con los resultados obtenidos por los alumnos: valoración del esfuerzo, adecuación de los resultados a las capacidades de los alumnos, análisis de las causas reales de los malos resultados, análisis de la pertinencia de las decisiones, etc. También podrán realizar informes los padres con la valoración del proceso de evaluación de los profesores.
Pondero este punto y me parece que es factible, la experiencia me ha demostrado que aquí si se puede sumar algo importante para que los padres puedan entender el proceso evaluativo como un todo integral en la enseñanza-aprendizaje. La experiencia realizada ha sido provechosa y una forma de educar a los padres en su rol de acompañantes de este proceso.
4. Metaevaluación de los procesos evaluadores del profesor. Un profesor puede solicitar a otro o a otros profesores un juicio crítico sobre su forma de evaluar. En él podrá encontrar los criterios alejados de la subjetividad que inevitablemente mantiene el protagonista de la evaluación.
Aquí aunque el punto es importante es demasiado complicado que un colega le pueda preguntar a otro colega que emita un juicio crítico sobre su forma de evaluar. Celos, resquemores y desconfianza, ya que no entendemos en Argentina lo que significa juicio crítico y a veces lo cambiamos por algo que es negativo. No lo veo desde la experiencia la posibilidad de la metaevaluación.
5. Metaevaluación de los procesos por parte de los ex-alumnos. Recabar la opinión razonada de los ex-alumnos sobre el modo de evaluar del profesor. En este momento ya no existen presiones circunstanciales que operen como freno a la opinión. La experiencia posterior a la que se analiza puede servir de contraste al alumno en el momento de enjuiciar el tipo de evaluación de un determinado profesor.
Esto es posible siempre que se pueda realizar un siguiente de los exalumnos, no es imposible pero volvemos a cantidad de los mismos. Quizás un tipo encuesta pueda generar en este punto un avance importante. También la posibilidad de usar las nuevas tecnologías haría posible realizar positivamente esto. Lo tendré en cuenta para instrumentar.
6. Análisis compartidos del equipo de profesores. El equipo de profesores comparte los criterios previos sobre la evaluación con referencia al proceso de aprendizaje, intercambia instrumentos, analiza resultados, propone experiencias, expone miedos y temores relativos a la evaluación, etc. El conocimiento compartido permite contrastar los criterios y relativizar los planteamientos.
Me parece que se emparenta con el punto 4, aquí sin embargo con equipo de profesores se puede realizar, por ejemplo en mi equipo de trabajo lo hacemos por la confianza que nos tenemos y además porque todos los miembros del equipo –cinco en total- somos profesionales universitarios y nos ocupa el tema de la enseñanza-aprendizaje como algo muy importante en la vida de los jóvenes a enseñar.
7. Comparar procesos que tengan evaluación con otros que no cuenten con evaluación institucional. Desarrollar procesos de aprendizaje en los que no esté presente la evaluación como elemento sancionador y de certificación y contrastarlos con los procesos habituales de aula en los que está presente la evaluación.
Esto lo llevamos acabo y es posible, aunque sea tomando uno o dos cursos para poder observar los procesos. Por ejemplo desde sacar una hoja, hasta decir tomen una hoja y escriben lo siguiente cambia lo que es institucional –negativo- hasta lo que es lo mismo pero con otro tono positivo.
8. Comparar resultados diversos en situaciones teóricamente similares. Contrastar los resultados obtenidos en la evaluación dentro de cursos similares, considerados homogéneos. ¿Por qué en un lugar reaccionan de modo diferente al otro y obtienen resultados dispares?.
Se hace, es posible y por lo tanto se contrastan reacciones diversas ante las mismas teorías.
9. Reflexión escrita de los alumnos sobre preconcepciones evaluativas. Pedir por escrito a los alumnos qué es lo que piensan sobre el modo de evaluar de los profesores. Y, a los que van a ser alumnos, sobre las ideas que les han llegado antes de comenzar la experiencia del curso. Contrastar esos documentos con otros que se elaboren al finalizar el curso.
Concuerdo con este punto y estoy preparando para los alumnos superiores una reflexión sobre el tema en cuestión.
10. Cambiar los modos de obtener información. El profesor puede indagar sobre los efectos que los instrumentos de evaluación tienen sobre los resultados y sobre el condicionamiento de todo el proceso de enseñanza/aprendizaje.
Aquí desafía nuestra inteligencia, capacidades para obtener la información que nos permita indagar los instrumentos que utilizamos para evaluar y los resultados obtenidos, además como los condicionamientos que lo evaluativo realiza sobre los alumnos.
Sergio Dalbessio
EVALUACIÓN EDUCATIVA 2
MIGUEL ANGEL SANTOS GUERRA
- II PARTE-
Al final de texto dado en la bibliografía el profesor Guerra nos sugiere una lista de diez ideas que nos permitan generar una reflexión sobre los procesos evaluativos que se llevan a cabo en el aula.
Buscaré realizar un ejercicio reflexivo a partir de cada una de ellas desde la experiencia personal y lo que se podría generar a partir de las mismas.
(texto en negrita son del libro de referencia), lo que le sigue a cada uno de ellas son reflexiones personales libres desde lo experiencial, apostando a que el debate se pueda realizar entre los docentes, los cuales le generamos poco o nada de tiempo a esta pieza del proceso de enseñanza-aprendizaje que es la evaluación.
1. Elaborar informes cualitativos sobre la evaluación de los alumnos. Realizar informes escritos, a ser posible compartidos, en los que se explique el tipo de aprendizaje que ha realizado el alumno, las dificultades que ha encontrado, los avances que ha realizado, el modo de aprender de forma significativa y relevante, etc.
Comparto el punto en cuestión ya que nos permitiría hacer un seguimiento pormenorizado y personal de cada uno de nuestros alumnos y en especial poder detectar los avances, lo significativo y además que dificultades se encuentra en dicho proceso.
Pero quizás deberíamos tener en cuenta desde la práctica efectivo que si uno es profesor denominado taxi (en forma vulgar) o bien aunque se encuentre en un solo instituto se haría imposible por la cantidad de alumnos. Mi experiencia es que tengo casi 450 alumnos, algo que me imposibilita llevar una ficha de cada uno en cuanto al seguimiento de la enseñanza y de los aprendizajes.
Si lo puede hacer un profesor-tutor pues tiene horas de clases y horas de seguimiento, dialogo con padres y alumnos, pero pocos colegios tienen estos proyectos.
2. Diferenciar la calificación de la parte crítica del proceso. Uno de los modos de acercarse a la evaluación como un proceso que permita el aprendizaje es realizar experiencias en que se diferencie claramente la calificación pura de la valoración del proceso de aprendizaje de los alumnos.
Un punto importante a tener en cuenta la de diferenciar la calificación de lo que se llama proceso de evaluación, aunque el alumno espera solamente la calificación, si la misma es positiva –muy pocos vuelven a pedir explicaciones- listo, si la misma no satisface o sea negativa si vuelve a pedir explicaciones con el solo efecto de sumar a la nota puntaje, no como parte del proceso del aprendizaje. Nuevamente aquí se plantea aquí el tema de la cantidad de alumnos que tenemos como docentes.
3. Realizar informes sobre la forma de leer el boletín de notas. Escribir un documento en el que los profesores expongan a los padres el modo adecuado de entender el boletín de notas y la forma adecuada de actuar en conformidad con los resultados obtenidos por los alumnos: valoración del esfuerzo, adecuación de los resultados a las capacidades de los alumnos, análisis de las causas reales de los malos resultados, análisis de la pertinencia de las decisiones, etc. También podrán realizar informes los padres con la valoración del proceso de evaluación de los profesores.
Pondero este punto y me parece que es factible, la experiencia me ha demostrado que aquí si se puede sumar algo importante para que los padres puedan entender el proceso evaluativo como un todo integral en la enseñanza-aprendizaje. La experiencia realizada ha sido provechosa y una forma de educar a los padres en su rol de acompañantes de este proceso.
4. Metaevaluación de los procesos evaluadores del profesor. Un profesor puede solicitar a otro o a otros profesores un juicio crítico sobre su forma de evaluar. En él podrá encontrar los criterios alejados de la subjetividad que inevitablemente mantiene el protagonista de la evaluación.
Aquí aunque el punto es importante es demasiado complicado que un colega le pueda preguntar a otro colega que emita un juicio crítico sobre su forma de evaluar. Celos, resquemores y desconfianza, ya que no entendemos en Argentina lo que significa juicio crítico y a veces lo cambiamos por algo que es negativo. No lo veo desde la experiencia la posibilidad de la metaevaluación.
5. Metaevaluación de los procesos por parte de los ex-alumnos. Recabar la opinión razonada de los ex-alumnos sobre el modo de evaluar del profesor. En este momento ya no existen presiones circunstanciales que operen como freno a la opinión. La experiencia posterior a la que se analiza puede servir de contraste al alumno en el momento de enjuiciar el tipo de evaluación de un determinado profesor.
Esto es posible siempre que se pueda realizar un siguiente de los exalumnos, no es imposible pero volvemos a cantidad de los mismos. Quizás un tipo encuesta pueda generar en este punto un avance importante. También la posibilidad de usar las nuevas tecnologías haría posible realizar positivamente esto. Lo tendré en cuenta para instrumentar.
6. Análisis compartidos del equipo de profesores. El equipo de profesores comparte los criterios previos sobre la evaluación con referencia al proceso de aprendizaje, intercambia instrumentos, analiza resultados, propone experiencias, expone miedos y temores relativos a la evaluación, etc. El conocimiento compartido permite contrastar los criterios y relativizar los planteamientos.
Me parece que se emparenta con el punto 4, aquí sin embargo con equipo de profesores se puede realizar, por ejemplo en mi equipo de trabajo lo hacemos por la confianza que nos tenemos y además porque todos los miembros del equipo –cinco en total- somos profesionales universitarios y nos ocupa el tema de la enseñanza-aprendizaje como algo muy importante en la vida de los jóvenes a enseñar.
7. Comparar procesos que tengan evaluación con otros que no cuenten con evaluación institucional. Desarrollar procesos de aprendizaje en los que no esté presente la evaluación como elemento sancionador y de certificación y contrastarlos con los procesos habituales de aula en los que está presente la evaluación.
Esto lo llevamos acabo y es posible, aunque sea tomando uno o dos cursos para poder observar los procesos. Por ejemplo desde sacar una hoja, hasta decir tomen una hoja y escriben lo siguiente cambia lo que es institucional –negativo- hasta lo que es lo mismo pero con otro tono positivo.
8. Comparar resultados diversos en situaciones teóricamente similares. Contrastar los resultados obtenidos en la evaluación dentro de cursos similares, considerados homogéneos. ¿Por qué en un lugar reaccionan de modo diferente al otro y obtienen resultados dispares?.
Se hace, es posible y por lo tanto se contrastan reacciones diversas ante las mismas teorías.
9. Reflexión escrita de los alumnos sobre preconcepciones evaluativas. Pedir por escrito a los alumnos qué es lo que piensan sobre el modo de evaluar de los profesores. Y, a los que van a ser alumnos, sobre las ideas que les han llegado antes de comenzar la experiencia del curso. Contrastar esos documentos con otros que se elaboren al finalizar el curso.
Concuerdo con este punto y estoy preparando para los alumnos superiores una reflexión sobre el tema en cuestión.
10. Cambiar los modos de obtener información. El profesor puede indagar sobre los efectos que los instrumentos de evaluación tienen sobre los resultados y sobre el condicionamiento de todo el proceso de enseñanza/aprendizaje.
Aquí desafía nuestra inteligencia, capacidades para obtener la información que nos permita indagar los instrumentos que utilizamos para evaluar y los resultados obtenidos, además como los condicionamientos que lo evaluativo realiza sobre los alumnos.
Sergio Dalbessio
lunes, 28 de septiembre de 2009
Evaluación Educativa 2 Miguel Ángel Santos Guerra
REFLEXIONES A PARTIR DEL TEXTO DE:
El profesor Miguel Ángel Santos Guerra en el libro Evaluación Educativa 2 y que se nos ha facilitado como material bibliográfico en el Seminario Evaluación de la Enseñanza y de los Aprendizajes nos habla en la introducción del sentido democrático de la evaluación.
Dice el citado profesor: “Lo fundamental es conocer el papel que desempeña, la función que cumple, saber quién se beneficia de ella y, en definitiva, al servicio de quién se pone”. ¿Ocupa en nuestra labor docente un lugar esencial la evaluación?, ¿cumple una función o rol importante para prestarle un tiempo a su elaboración?, ¿Quién o quienes son los beneficiarios de la evaluación? ¿Son los alumnos, son los profesores, son los directivos o es el mismo estado o la sociedad? y ¿esta al servicio de quien o de quienes?
La evaluación por tiempos y también ahora esconde un fenómeno que Santos Guerra llama “poder, privilegio y dominio”. El poder del que tiene el saber, o sea el profesor, el privilegio de evaluar una especie de juez educativo que imparte justicia sin equivocarse y es aséptica y el dominio de la situación, un amo de toda la escena educativa.
Pero Santos Guerra nos propone que para pensar una evaluación en sentido democrático debemos cambiar la perspectiva, por eso propone:
“En cuanto al ámbito de la evaluación. Todos y todos, y no sólo el alumno, ha de ser el objeto de la evaluación, porque todos y todo tiene incidencia en el proceso educativo. En cuanto al control democrático. Los protagonistas de la evaluación son todos los que intervienen en la actividad”. En verdad todo el ámbito escolar incluye a todos los agentes que intervenimos en el proceso educativo, lógicamente profesores, alumnos, directivos, consejeros, preceptores. Podría extenderse la lista, ya que los padres y el resto del personal de una unidad educativa también deberían entrar en la evaluación.
Aquí creo que el concepto de evaluación se encuentra ligado a castigo, control, pérdida de oportunidades y no ligada a comprensión, corregir rumbos, crecimiento intelectual, evaluación es signo de algo negativo, no de un elemento positivo al servicio de todos los agentes integrantes de sistema educativos que actuamos en el en forma directa o indirecta, o sea es un beneficio para sociedad.
Sigue el profesor Miguel A. Santos Guerra: “En cuanto a la finalidad de la evaluación. El propósito fundamental es conseguir la mejora de la práctica y ayudar a las personas que la realizan”. Aquí se encuentra un punto importante adelante en el párrafo anterior. Ayudar a mejorar en la práctica. Ayuda al docente a mejorar su trabajo pedagógico, metodológico y ayuda al alumno a generar instancias de estudio, de utilización de instrumentos que le permitan crecer como tal. También ayuda a los otros estamentos educativos a poner fuerzas y no gastar energías bifurcando actividades o instrumentos evaluativos que luego no pueden medir el crecimiento de las aptitudes y del saber.
“En cuanto al modo de realizarla. El proceso ha de ser respetuoso con las personal y con las regla del ideal democrático”. Un punto importante que generara confianza en el respeto, el comprender y respetar las reglas de la democracia. Por lo tanto las evaluaciones se inscriben en un proceso que tiene sus tiempos, sus actores, su metodología y que a su vez esa metodología también debe ser evaluada.
Quizás en una sociedad democrática podamos entender que la evaluación debe también ser parte de esa democracia.
Bueno sigamos viendo otros elementos que nos puedan ayudar a generar un proceso evaluativo democrático. (Continuará).
Nota: los textos transcriptos en letra en negrita se trata de párrafos del citado libro de Miguel Ángel Santos Guerra y que se encuentran en su introducción.
Libro: Evaluación Educativa 2, Miguel Ángel Santos Guerra, Editorial Magisterio del Río de la Plata, Buenos Aires, 1996. Colección Respuestas educativas.
EVALUACIÓN EDUCATIVA 2
MIGUEL ANGEL SANTOS GUERRA
(PRIMERA PARTE)
Dice el citado profesor: “Lo fundamental es conocer el papel que desempeña, la función que cumple, saber quién se beneficia de ella y, en definitiva, al servicio de quién se pone”. ¿Ocupa en nuestra labor docente un lugar esencial la evaluación?, ¿cumple una función o rol importante para prestarle un tiempo a su elaboración?, ¿Quién o quienes son los beneficiarios de la evaluación? ¿Son los alumnos, son los profesores, son los directivos o es el mismo estado o la sociedad? y ¿esta al servicio de quien o de quienes?
La evaluación por tiempos y también ahora esconde un fenómeno que Santos Guerra llama “poder, privilegio y dominio”. El poder del que tiene el saber, o sea el profesor, el privilegio de evaluar una especie de juez educativo que imparte justicia sin equivocarse y es aséptica y el dominio de la situación, un amo de toda la escena educativa.
Pero Santos Guerra nos propone que para pensar una evaluación en sentido democrático debemos cambiar la perspectiva, por eso propone:
“En cuanto al ámbito de la evaluación. Todos y todos, y no sólo el alumno, ha de ser el objeto de la evaluación, porque todos y todo tiene incidencia en el proceso educativo. En cuanto al control democrático. Los protagonistas de la evaluación son todos los que intervienen en la actividad”. En verdad todo el ámbito escolar incluye a todos los agentes que intervenimos en el proceso educativo, lógicamente profesores, alumnos, directivos, consejeros, preceptores. Podría extenderse la lista, ya que los padres y el resto del personal de una unidad educativa también deberían entrar en la evaluación.
Aquí creo que el concepto de evaluación se encuentra ligado a castigo, control, pérdida de oportunidades y no ligada a comprensión, corregir rumbos, crecimiento intelectual, evaluación es signo de algo negativo, no de un elemento positivo al servicio de todos los agentes integrantes de sistema educativos que actuamos en el en forma directa o indirecta, o sea es un beneficio para sociedad.
Sigue el profesor Miguel A. Santos Guerra: “En cuanto a la finalidad de la evaluación. El propósito fundamental es conseguir la mejora de la práctica y ayudar a las personas que la realizan”. Aquí se encuentra un punto importante adelante en el párrafo anterior. Ayudar a mejorar en la práctica. Ayuda al docente a mejorar su trabajo pedagógico, metodológico y ayuda al alumno a generar instancias de estudio, de utilización de instrumentos que le permitan crecer como tal. También ayuda a los otros estamentos educativos a poner fuerzas y no gastar energías bifurcando actividades o instrumentos evaluativos que luego no pueden medir el crecimiento de las aptitudes y del saber.
“En cuanto al modo de realizarla. El proceso ha de ser respetuoso con las personal y con las regla del ideal democrático”. Un punto importante que generara confianza en el respeto, el comprender y respetar las reglas de la democracia. Por lo tanto las evaluaciones se inscriben en un proceso que tiene sus tiempos, sus actores, su metodología y que a su vez esa metodología también debe ser evaluada.
Quizás en una sociedad democrática podamos entender que la evaluación debe también ser parte de esa democracia.
Bueno sigamos viendo otros elementos que nos puedan ayudar a generar un proceso evaluativo democrático. (Continuará).
Lic. Sergio Dalbessio.
Nota: los textos transcriptos en letra en negrita se trata de párrafos del citado libro de Miguel Ángel Santos Guerra y que se encuentran en su introducción.
Libro: Evaluación Educativa 2, Miguel Ángel Santos Guerra, Editorial Magisterio del Río de la Plata, Buenos Aires, 1996. Colección Respuestas educativas.
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